ARTURO DUO VITAL

JAVIER MUÑOZ ARRIOLA (03-07-08)

La calle que lleva el nombre de este reconocido y querido músico castreño se extiende por el antiguo trazado del ferrocarril de Alen, luego calle FEVE. Desde su inicio junto a la calle San Juan, la calle atraviesa el Barrio de Los Marineros hasta su encuentro en la zona del Matadero y San Francisco con las calles Ricardo Rueda y Los Huertos respectivamente. En el año 1985 el Ayuntamiento de Castro Urdiales acordó darle el nombre del músico y compositor castreño Arturo Dúo a la llamada entonces calle FEVE. Sobre la génesis e historia de la actual calle Arturo Dúo Vital ya escribió detalladamente el director de La Ilustración de Castro, Luciano Prada Iturbe, en su edición de septiembre del año 2000. También acompañando a ese reportaje que Prada Iturbe escribió sobre la calle Arturo Dúo, en la misma edición de La Ilustración de septiembre del 2000, encontramos una extensa biografía personal y profesional del músico castreño. A ese número de la centenaria publicación castreña habría que remitirse quien quiera completar información sobre la vida y obra de Arturo Dúo Vital. De todas formas en el año 2001, con motivo de la conmemoración del nacimiento del músico castreño, el Ayuntamiento de Castro Urdiales editó unos cuadernillos sobre la vida y obra de Arturo Dúo Vital: “Centenario del nacimiento de Arturo Dúo Vital 1901-2001”, y “Dúo Vital. Vivo en su música” . En ambos cuadernos se traza una breve semblanza sobre su vida, perfil humano, anécdotas, su faceta de poeta, curiosidades como su acta de nacimiento, cronología de su vida y obra, fotografías, etc. Tanto el amante de la historia castreña, como de la obra de Arturo Dúo Vital, disfrutará releyendo las tres fuentes que he citado y podrá conocer un poco más al personaje que nos ocupa. Y de ellos extracto algunos párrafos significativos:

“Arturo Dúo Vital nació en Castro Urdiales el día 15 de mayo de 1901 y murió también en Castro Urdiales el día 28 de marzo de 1964”. “Fue director de la Sociedad Coral Castreña, a la que elevó considerablemente de nivel artístico, dándole un estilo más depurado”. “Se le considera como el músico representante del regionalismo montañés debido al gran número de composiciones que escribió basándose en el folklore cántabro...” , “...compuso numerosas obras originales que se basaban en el folklore de la tierra como El perro de aguas y Mozuca (para coro), Seis canciones populares montañesas y Trío para flauta, violonchelo y piano (música de cámara), Suite Montañesa (música sinfónica) y Danza de los bisontes (piano)...” , “... cultivó otros campos de la música de entre las que se destacan: El Cid Campeador (opera); El oro del pirata, La princesa gitana, La fama de Luís Candelas, La mujer de Pilatos (zarzuelas); o música sinfónica como Benedicta, Sinfonía para un aniversario”.

Destacar también que Arturo Dúo Vital “realizó la adaptación para coro del Canto a Castro, obra para piano de su padre, Severino Dúo, con letra de Julio Romero Garmendia. Como ocurre con todos los grandes artistas, Arturo Dúo Vital permanece vivo entre nosotros por medio de su obra que habrá que difundir y promocionar para que sea conocida por todos los castreños y los cántabros y también fuera de las fronteras de nuestra región”.

Tras largos años de silencio, finalmente el Ayuntamiento de Castro Urdiales reconoció la obra y vida de este castreño ejemplar. Como hemos señalado arriba, en el año 1985 se le dio el nombre de una calle. También se levantó una escultura conmemorativa junto al Matadero (hoy Centro Musical Ángel Gª Basoco) en la calle Arturo Dúo, y además uno de los colegios públicos de primaria lleva igualmente su nombre.


HISTORIA DE LA BANDA DE MÚSICA

JAVIER MUÑOZ ARRIOLA (26/06/08)

En el año 1963 se tomó la decisión de disolver la Banda de Música de Castro Urdiales. La historia de la Banda de Música de Castro Urdiales, en la cual habían dado lo mejor de su saber directores como Isidro Marcos, Ramón Sáenz de Adana, Lucio Lázaro, Joaquín Altuna, Ángel García Basoco, etc, parecía llegar a su fin. Así es, porque desde su disolución y durante varias generaciones nuestra ciudad no tuvo banda de música. Y así estuvo Castro durante casi treinta años hasta que gracias al alcalde Manuel Gutiérrez Elorza, Lolín, se retomó en el año 1989 el proyecto de creación de una nueva banda de música para Castro. Y lo hizo con la ayuda de José Luis Castro Peña, músico profesional y que había pertenecido a la antigua Banda de Música de Castro. De la nada, Castro Peña creó la nueva Banda de Música de Castro Urdiales. Una banda de música de pueblo y para el pueblo de Castro, sin más pretensiones. Con los mimbres de antiguos músicos, junto con numerosos niños y jóvenes que se incorporaban a la nueva agrupación musical, Castro Peña creó en 1989 una nueva banda de música que durante once años cumplió su función de amenizar las fiestas y actos institucionales del municipio. En apenas seis meses de preparación Castro Peña presentó una banda de música con nuevos educandos e incorporando por primera vez a las mujeres a la banda de música castreña. Esta banda de música perduró durante once años, concretamente hasta el año 2000. Durante todos esos años la Banda de Música de Castro interpretaba un concierto cada quince días (bien en la Plaza del Ayuntamiento, bien en el kiosko de la Barrera), cubría todos los actos institucionales del municipio, acudía a las pedanías, y cumplía con todas las fiestas de Castro: dianas, cabezudos,  pasacalles, romerías, procesiones, Coso Blanco, etc. ¿Qué costaba aquella banda de música?. Casi nada al Ayuntamiento. Baste recordar que ninguno de los miembros de aquella banda de música tuvo relación laboral con el Ayuntamiento de Castro Urdiales durante los once años de su existencia. Su remuneración era ridícula, y doy fe que los educandos y miembros jóvenes cobraban de 5.000 a 12.000 ptas mes por su trabajo. En sobre cerrado y sin ninguna vinculación oficial con el Ayuntamiento de entonces. La indumentaria que usaban no era renovada, y los instrumentos presentaban un desfase de arreglos y mejoras a los que el Ayuntamiento castreño no hacía frente. Pese  a estas dificultades, aquella Banda de Música de Castro Urdiales cumplía su función hasta que en el año 2000 a nuestro Ayuntamiento le entraron delirios de grandeza. So pretexto de crear la mejor banda de música del mundo mundial, el Ayuntamiento echó de malas maneras al director José Luis Castro Peña, y decidió contratar a un nuevo director. Ante ese arbitrario acto, la mayoría de la Banda de Música de Castro Urdiales se opuso a la decisión municipal.

Empezó entonces un duro periodo de movilizaciones de la Banda de Música de Castro Urdiales en defensa de su director, frente a la injusta decisión municipal. En medio de las movilizaciones de protesta y de reivindicación laboral de los miembros de la Banda de Música de Castro Urdiales, el Ayuntamiento decidió contratar nuevos músicos (la mayor parte de ellos procedentes de fuera de la ciudad) y creó una nueva banda de música puenteando la legítima protesta de la banda original de Castro. A pesar del apoyo mayoritario del pueblo de Castro a la banda de música castreña, no vimos entonces a ningún sindicato apoyando la reivindicación laboral de los miembros de la banda original de Castro. Lacayos del poder, muchos callaron y asintieron la arbitrariedad y la injusticia protagonizada por la alcaldada. Los antiguos miembros de la Banda de Música de Castro Urdiales mantuvieron su dignidad en defensa de su director  destituido. La gran mayoría de los miembros de la antigua Banda de Música de Castro Urdiales prefirieron resistir las presiones del poder municipal y abandonar la disciplina de la nueva banda que entonces nacía. Eso les honra. Los más veteranos abandonaron definitivamente la interpretación musical. Otros, los más jóvenes, se resistieron a que el poder les venciera y decidieron crear su propia agrupación musical. De ahí nació la Agrupación Musical Amigos Castro Peña, que recogía el nombre del antiguo director  y creador de la Banda de Música de Castro Urdiales. Lo que vino después es otra historia. Se creó una nueva banda de música de gran calidad, pero con menor frecuencia de actuaciones y con menos participación en los actos y fiestas del municipio. Una nueva banda con músicos semiprofesionales, que a la larga se ha visto que no era económicamente sostenible por nuestro Ayuntamiento.


¡Salvemos Santa Maria!
Javier Muñoz Arriola (17/06/08)

Cuando se habla de Castro lo primero que nos viene a la mente es la bella postal del Conjunto Histórico Monumental de Santa María. La impresionante Iglesia de Santa María de la Asunción, de principios del Siglo XIII, sobre la colina que domina el puerto y el Castro original, está acompañada además por otros vestigios del importante pasado de Castro Urdiales. Así junto a Santa María, integrando un armónico conjunto, tenemos también el Castillo medieval, el Puente, la Ermita de Santa Ana, los restos del palacio del Rey Alfonso VIII, y los restos de la Iglesia románica de San Pedro. En ese reducido espacio nucleado entorno a la Iglesia de Santa María está la historia de Castro. La historia del importante puerto medieval de Castro Urdiales, que protagonizó notables servicios a las Coronas de Castilla y de España.

Castro fue el puerto más importante del medievo en el norte de España, cuando Santander empezaba a adquirir similar importancia y cuando Bilbao aún no existía. Murguía y Garay, dos escritores de la historia local, así lo afirmaban hace años: «... Bilbao, a quien se concedió el mismo fuero que a Castro Urdiales, pero 140 años después, esto es, que no significaba nada en el mundo comercial atlántico cuando ya Castro Urdiales era una de las principales villas del comercio de Europa Occidental, fue recabando el protagonismo absoluto en el comercio exterior ayudado además, por el monopolio burgalés que iba a controlar la vida económica de las Cuatro Villas». A costa de Castro y de Santander, podríamos añadir.

En ese contexto histórico y de trascendencia económica y portuaria se enmarca la construcción de la Iglesia gótica de Santa María. Pues bien, aún así, aún teniendo en cuenta lo que supone Santa María para Castro, y su conexión histórica con el importante pasado del puerto y la antigua villa, hoy ciudad. Aún teniendo en cuenta ese destacado valor sentimental que los castreños damos a nuestra iglesia parroquial, sin duda deberíamos añadir un plus a considerar por el resto de los ciudadanos de Cantabria y el Gobierno Regional. Y es que la Iglesia de Santa María de Castro es el templo gótico más importante de toda Cantabria e incluso podríamos plantear que es de los más importantes de toda la costa cantábrica. Los ciudadanos de Cantabria sí son conscientes de la importancia histórica y de patrimonio cántabro que tiene la Iglesia de Santa María. Solamente hay que acercarse al reciente ejemplo dado por los lectores de la web de El Diario Montañés en el concurso para la elección de la Joya de Cantabria.

En ese proceso, Santa María ha sido elegida por los cántabros entre las principales y más importantes joyas históricas de la región. Para los cántabros, por lo tanto, Santa María es un importante patrimonio histórico-monumental de Cantabria. Para el Gobierno Regional no lo parece ser tanto. El edificio está afectado por el llamado 'mal de la piedra', y el estado exterior además es deplorable: grietas, maleza en los tejados, pintadas, suciedad en la piedra, elementos decorativos laminados por la erosión, etc. Por el interior el estado de columnas y capitales, base de los arbotantes, es de deterioro alarmante. Y, según se ha alertado desde instancias locales, se apuntan dudas sobre la estabilidad de algunos elementos estructurales.

Lo cierto es que si se asiste a algún acto en Santa María, se puede comprobar como cae un sospechoso polvillo-arenilla de las arcadas y bóvedas que integran la techumbre. Los miembros del Gobierno Regional quizás no han podido comprobar el mal estado de Santa María, pues apenas si se han acercado durante el último año por la tercera población de Cantabria. El presidente Revilla, por ejemplo, escasamente en dos ocasiones.

Este es el injusto trato que sufre la mayor población de Cantabria Oriental, haciendo pagar a los castreños la problemática relación entre administraciones. Pero, invitamos de nuevo al señor Revilla a acudir a Castro y comprobar la realidad castreña, y en particular la realidad de la situación del caso que nos ocupa.

El Ayuntamiento de Castro Urdiales no tiene los recursos para afrontar la rehabilitación que necesita con urgencia la principal iglesia gótica de Cantabria. Es labor, por tanto, del Gobierno regional y del Gobierno de la nación acudir en ayuda de esta joya histórica de Cantabria. Los ciudadanos cántabros así la han elegido, y debiera ser motivo de orgullo de las autoridades regionales el impulsar la rehabilitación y salvar del declive a un edificio de la importancia histórica de la Iglesia de Santa María. ¿Ayúdennos a salvar esta joya de Cantabria!

Extraído de El Diario Montañés (15/06/08)


ELADIO LAREDO Y CARRANZA

JAVIER MUÑOZ ARRIOLA (09-06-08)

La calle dedicada a este arquitecto castreño arranca perpendicularmente desde uno de los primeros números de la calle La Ronda, y termina en su confluencia con la calle Venancio Bosco. Es una calle corta, resultado de los nuevos trazados que surgieron en esta zona central de Castro en el último cuarto del siglo XX, cuando se derribó la antigua fábrica de ladrillos allí situada y se urbanizó todo el entorno.

Eladio Laredo, desde su puesto de arquitecto municipal, influyó decisivamente en la nueva traza urbana del Castro de principios del siglo XX. Pero es que además su labor como arquitecto y creador artístico dejó bellas obras arquitectónicas en Castro y en otros lugares de España, donde también trabajó en distintas etapas de su fecunda vida profesional. Importantísima y fructífera fue, en esa labor, su estrecha relación con el empresario, mecenas de las artes y acaudalado prohombre castreño Luís Ocharan Mazas. Existe un trabajo que estudia la vida y obra del arquitecto castreño, editado por el Ayuntamiento de Castro Urdiales en el año 1992. Su autora es Isabel Ordieres y lleva el título de “Eladio Laredo. El Historicismo nacionalista en la arquitectura”. De él extractamos los párrafos e información que nos ilustrarán sobre la vida y obra del artista castreño:  

“Eladio Timoteo Laredo y Carranza nace en Castro Urdiales el 1 de noviembre de 1864. Hijo de José de Laredo y Josefa Carranza, su niñez se desarrolla en el peculiar ambiente de la casa familiar, situada en la calle Ardigales, en cuyos bajos su padre, tras haber ido de joven a hacer las Américas, había instalado una fábrica de conservas de pescado”.

“Eladio Laredo fallecerá en 1941, a la edad de 77 años, en su casa de la calle de San Francisco de Santa Cruz de Tenerife. Una de las personas que más cerca estuvo de él en esta última y solitaria etapa de su vida definió así su perfil humano: Personalmente fue un caballero, hombre de una gran formación, de fe profunda y de relevantes virtudes, de trato excelente y encantador, siempre digno y pundoroso, de una vasta cultura, enamorado de su profesión y trabajador incansable”.  

Además de en Castro, Eladio Laredo trabajó y firmó importantes proyectos arquitectónicos en Laredo, Bilbao, Madrid, reformó la Casa del Greco y la Sinagoga del Tránsito (ambas en Toledo), en Londres, en Valladolid, en Sevilla, en San Sebastián. Realizó también el Pabellón español para la Exposición Universal de 1911 en Roma. Y finalmente, en Santa Cruz de Tenerife.

Pero, ya en Castro Urdiales desglosamos una a una su obra: Restauración de la Iglesia de Santa María, la Capilla de San José. Diversos panteones monumentales del cementerio de Ballena. Conjunto residencial para Luis Ocharan Mazas, con el Palacio Toki Eder y el resto del conjunto: Castillo, Capilla, Pabellón oriental y recinto amurallado. Residencia para Dolores de los Heros en la calle María Aburto. Obras ya desaparecidas de aquel Castro residencial de principios del siglo XX como la Casa de los Saracho, la Casa de Enrique Ocharan Posadas, la Casa de Federico Guilmain, etc. Otras que aún continúan maltrechas entre nosotros, como es el caso de la Casa del General Bazán. El edificio que Eladio Laredo construyó en la Barrera para Luis Ocharan y que luego vino en llamarse Edificio Royal por albergar durante años ese hotel, y ahora es el Centro Cultural Eladio Laredo. La reforma de edificio del Ayuntamiento de Castro Urdiales incorporando la actual torre almenada y la escalera con barandilla de hierro forjado que da acceso a las plantas superiores desde el vestíbulo de la planta baja. El kiosko de música de la Barrera. Las escuelas de Otañes, las de Mioño (hoy sede de la Junta Vecinal de esa pedanía). El Matadero municipal (hoy Centro Musical Ángel García Basoco). Los depósitos de agua de Dombergón y los del Chorrillo. La derruida y recordada estación de tren Castro Urdiales. La Plaza del Mercado de Castro. El Santo Hospital Civil de Urdiales. La Plaza de Toros de Castro Urdiales.

Justificada, acertada, y muy adecuada, por lo tanto, la decisión municipal que en su día dedicó una calle a este arquitecto, a este gran creador y artista castreño.


LAS OBRAS DEL PARQUE

JAVIER MUÑOZ ARRIOLA (03-06-08)                                        

¿Van lentas, verdad?. Sí, estamos hablando de las obras de construcción del aparcamiento subterráneo del Parque, así como del acondicionamiento del nuevo parque. Recordemos que fue el Gobierno Regional del PP de Martínez Sieso junto con el Ayuntamiento presidido entonces por Rufino Díaz Helguera del PSOE  quienes, hace ni se sabe ya los años, acordaron aquel proyecto para el Parque: aparcamiento subterráneo, arreglo del Parque, y soterramiento del vial de la Avenida de la Constitución. Desde entonces el Gobierno Regional no ha hecho nada, hasta hace escasamente unas semanas en que han empezado las obras. En el camino se ha abandonado el proyecto del soterramiento del vial, pero muchos lo hemos aceptado como mal menor en contrapartida de tener de una vez por todas ya ese aparcamiento subterráneo y el parque central de Castro acondicionado como se merece nuestra ciudad. Por cierto, en ningún sitio hemos podido ver cómo va a quedar el nuevo parque. ¿Se asemejará al anterior?, ¿seguirá el modelo de parterres o se ampliarán las zonas verdes?, ¿cómo será el arbolado?, ¿y el mobiliario urbano?. 

El caso es que las obras de ese aparcamiento subterráneo, situado en una zona principal de una ciudad que se dice volcada al turismo y al sector servicios, van lentas; muy, muy lentas.

Todos hemos podido comprobar la ejecución de obras similares en ciudades o villas vecinas. Por ejemplo, en la villa de Bilbao muchos hemos quedado maravillados al constatar cuán rápido se ha ejecutado el aparcamiento subterráneo de la Plaza de Jado. O, si tenemos que dar otras referencias más cercanas a nuestros gobernantes regionales, destacar también la celeridad con la que se realizó la gran obra del aparcamiento subterráneo de Puertochico en Santander. En este caso también en terrenos ganados al mar, como es el caso de las obras a realizar en Castro.

Lo cierto es que el ritmo de las obras del Parque en Castro llevan un ritmo cansino, del tono de lo que hemos visto en el Centro de Día del Santo Hospital (¡¡cinco años para inaugurar una obra ya terminada!!). Así que, demandamos del Gobierno Regional de Cantabria una mayor celeridad en las obras del aparcamiento subterráneo del parque de Castro, y que tenga en cuenta las urgentes necesidades del comercio y los habitantes castreños. No podemos estar dos veranos así.  


ATAULFO ARGENTA MAZA

JAVIER MUÑOZ ARRIOLA (26-05-08)

Recibe el nombre del músico castreño una de las nuevas calles que surgieron de la urbanización de toda la zona de Cotolino, en el Barrio de Brazomar. Concretamente la calle de Ataulfo Argenta es la calle principal de acceso, desde Brazomar, a ese nuevo barrio. Su trazado rectilíneo va desde la rotonda de la escultura de la sirena, hasta su encuentro con el tramo final de la también nueva Avenida de Chinchapapa.

En el año que se cumple el 50 aniversario de la muerte del músico castreño, el Ayuntamiento está recordando la figura de este castreño de fama internacional en lo que ha venido en llamar el “año Argenta”, consistente en diversos actos de homenaje a la figura del músico. Poco más, por lo tanto, se puede añadir que no se haya dicho ya en estos meses pasados. Así como otros castreños, que recibieron el homenaje de nuestro Ayuntamiento mediante el nombre de una calle, son mayoritariamente desconocidos por los actuales habitantes de Castro, Argenta y su obra tienen bastante presencia en nuestra ciudad. En todos estos años, desde su fallecimiento, el músico castreño ha recibido de parte del Ayuntamiento y, sobre todo, de parte del pueblo castreño el cariño y reconocimiento hacia su figura: el Ayuntamiento de Castro Urdiales le nombró “hijo predilecto”; se inauguró el conjunto monumental con su estatua en el Parque de Amestoy, luego trasladada únicamente su estatua a Los Jardines donde hoy continua; el desaparecido Teatro Circo recibió su nombre; el Instituto de Bachillerato también se llama Ataulfo Argenta; un bloque de viviendas en San Francisco lleva el nombre de Edificio Argenta; e incluso un barco pesquero del Castro pesquero de hace décadas fue bautizado como Ataulfo Argenta. Más recientemente se le concedió la calle objeto del presente artículo, y hace unos días (dentro de los actos del año Argenta) se ha colocado una bonita placa en el edificio de la calle La Ronda donde esta la casa en que nació.

Ataulfo Argenta Maza nació en Castro Urdiales el 19 de noviembre de 1913, y falleció en su casa de Madrid el 21 de enero de 1958. En su corta vida el músico castreño adquirió fama internacional como director de orquesta, y siempre demostró una gran cercanía y cariño por su ciudad natal y su pueblo, los cuales le correspondieron igualmente. Este reconocimiento de Castro y del castreño hacia la figura y obra de Ataulfo Argenta es, de seguro, el mayor honor para el maestro.


CASTREÑOS POR EL MUNDO

JAVIER MUÑOZ ARRIOLA (20-05-08)

Iniciamos una nueva sección en Castrodigital.com que deseamos sea del agrado e interés de nuestros lectores. Se trata de una serie de entrevistas personales sobre castreños que viven fuera de nuestra ciudad.

De siempre fue Castro un pueblo emigrante. La falta de expectativas laborales y/o profesionales obligaron a las sucesivas generaciones de castreños a emigrar a otras zonas de España o a otros lugares del planeta. Recordemos aquí la gran emigración castreña a América durante el siglo XIX. Y así lo encontramos en la dedicatoria de Javier Echavarria de su Recuerdos Históricos Castreños: “Medio Castro vive en América, y el otro medio pensando en ella. Ese medio Castro repartido por las plazas mercantiles americanas, mira en la villa que le vio nacer el objeto preferente de sus recuerdos y sus esperanzas”. Durante el siglo XX también se continúo emigrando a América, Europa, y a otros lugares de España en busca de trabajo (sin ir más lejos éste que les escribe nació en Barcelona, en donde residían mis padres por motivos labores). Y, paradójicamente, a pesar del gran crecimiento urbano y económico del Castro Urdiales de finales del siglo XX, los castreños continúan marchándose a vivir a otros lugares. Por diversos motivos, eso sí, pero muchos castreños deciden también ahora emprender otro camino y desarrollar su vida en otro lugar.

Personalmente cuando veo mi orla de C.O.U. del Instituto de Bachillerato Ataulfo Argenta, puedo observar que apenas si quedamos viviendo a día de hoy en Castro unos 44 de los 83 que en el año 1985 aparecíamos en ella. Muchos miembros de aquella generación se fueron a la universidad y la vida luego les llevó por otros derroteros. Otros no continuaron estudios superiores, pero igualmente abandonaron Castro para residir en otras ciudades. Eso es lo normal, la gente viene y va, y se establece donde más le convenga o desee. En esa realidad estaba cuando hace unas semanas, viendo un documental de televisión, me encontré con un artesano de la madera que vivía en un recóndito pueblo de la provincia de Cáceres y que el locutor presentó como cántabro de Castro Urdiales. Pensé, ¿cómo podríamos traer la realidad de tanto castreño fuera de su pueblo?. Y ese fue el germen de la presente sección que ahora iniciamos en Castrodigital.com. Esto no es una idea nueva, ya que en las televisiones regionales de Madrid y Aragón existen sendos e interesantes programas semanales sobre sus naturales por el mundo. Salvando las distancias, claro, es lo que pretendemos poner ahora en marcha en Castrodigital.com, una sección que trate sobre los cientos de castreños que viven fueran de Castro Urdiales. 

Solicitamos para ello también la colaboración del lector. Así, si conoces algún castreño, amigo o familiar, que resida fuera de nuestro municipio y quiera traer su experiencia a esta sección, podéis poneros en contacto en el siguiente correo electrónico: fjmarriola@orange.es

Y empezamos esta serie con Pablo Díaz-Munio Merodio por ser quizás este castreño un ejemplo claro del inquieto viajero. Cada vez que me encuentro en Castro con Pablo o contacto con él vía correo electrónico, me cuenta que se halla en un lugar distinto y/o distante del planeta: en Madrid, Valencia, Italia, Gran Bretaña, África, etc. Sin duda su profesión y su gran afición (la vela y la mar) propician esa gran movilidad geográfica. Pablo Díaz-Munío ha sido integrante de la tripulación del Desafío Español 2007 que participó en la pasada Copa América de Vela en Valencia. Actualmente continúa participando con el Desafio Español en diversas regatas a vela. La última le tenía hace unas semanas por Santa Margherita en Italia. Aún así, pese a su constante movilidad geográfica, su actual domicilio se halla en Madrid en donde se ha afincado con su mujer y su hija. Pablo, médico y navegante, pertenece a una conocida familia castreña ligada a la vela y la medicina (su abuelo era el Dr. Manuel Díaz-Munío, al que nuestro Ayuntamiento dedicó calle en la ciudad). Y lo cierto es que desde que conozco a Pablo (hace ya casi tres décadas) su vida ha estado siempre ligada a la mar y a la vela. No es extraño pues, el rumbo que ha tomado su actual vida profesional.  


CRONICA DEL 11 DE MAYO

JAVIER MUÑOZ ARRIOLA (13-05-08)

Otro año más se recordó la tragedia del 11 de Mayo de 1813. Todos conocemos la historia del día más triste de nuestra ciudad, pero es necesario recordar una vez más este episodio de nuestra historia. Y traslado literalmente aquí la cabecera de entrada del libro editado en su día por la Sociedad Cultural 11 de mayo: “11 de Mayo de 1813. La Villa de Castro-Urdiales en la Costa Cantábrica, saqueada, incendiada y destruida por los franceses”. La tragedia es de sobra conocida por los castreños, pero no esta de más recordar las dimensiones de aquella matanza para que las nuevas generaciones continúen recordando el sacrificio de nuestros antepasados. En el marco de la Guerra de la Independencia de España frente a la invasión francesa de 1808, Castro Urdiales fue asediada por las tropas napoleónicas que finalmente vencieron la resistencia castreña y del escaso contingente militar español que defendía el estratégico puerto de Castro. Los soldados de Napoleón entraron a degüello y asolaron la villa, regándola con la sangre de los castreños (mujeres y niños incluidos). El Ayuntamiento de Castro Urdiales lleva años recordando este triste episodio de nuestra historia. Este año ha editado un pequeño manifiesto, del que entresaco unas líneas para testimoniar la crueldad de la guerra: “El saqueo de la villa fue atroz. El día 11 de mayo las llamas se apoderaron del entorno y convirtieron en cenizas toda una historia, la historia de Castro. El balance de pérdidas fue enorme: 253 casas afectadas, de las cuales 120 se destruyeron enteramente. En cuanto a habitantes, el resultado también fue desolador. Habitaban en Castro, sin contar a los forasteros, 563 personas, murieron 309 entre niños y mayores...”.

A cinco años de la conmemoración de los 200 años, es motivo de alegría el comprobar que la ciudad sigue recordando a quienes se sacrificaron dando su vida por preservar la independencia y la libertad de la villa. El acto que se celebra todos los 11 de mayo es sencillo, pero muy emotivo. Siempre el mismo ritual: una ofrenda floral en la Cruz de la calle San Juan, que recuerda la Francesada y a los castreños que en aquella jornada fueron asesinados, y un lanzamiento de flores a la mar en la zona de la Atalaya por donde muchos de nuestros compatriotas fueron arrojados. Este año se repitió el mismo acto. Quizás en esta ocasión por caer la conmemoración en domingo haya sido la jornada, de todos los años que lleva asistiendo este cronista, en donde han acudido más ciudadanos a recordar aquella matanza. Por contra, puede que haya sido uno de los años que menos representantes políticos han asistido. Sólo el alcalde Fernando Muguruza y los cinco concejales del Partido Popular. Ningún otro representante político más acudió este año. Ni del equipo del gobierno municipal, ni de la oposición. Tampoco se contó con la asistencia de ningún representante del Gobierno Regional de Cantabria. Destacar también, como parte de esta breve crónica, el pequeño homenaje a los caídos por Castro que realizó el pintor castreño Carlos Goitia, quien colgó un espléndido mural alegórico de la jornada que dio acompañamiento a la ofrenda en la calle San Juan.

Por encima de diferencias políticas, toda la Corporación Municipal castreña debería impulsar la celebración anual de este acto, y debería además aparcar diferencias para preparar adecuadamente el 200 aniversario del cercano 2013. Como ejemplo basta ver el bonito monumento levantado y la parada militar correspondiente, con soldados vestidos de época, celebrada días atrás en Camargo (cuna de Pedro Velarde, héroe del levantamiento popular del 2 de mayo de 1808). Allí sí acudió el Presidente del Gobierno Regional Miguel Ángel Revilla con parte de sus consejeros. En Castro le emplazamos para el año 2013, o antes si desea asistir.


LEONARDO RUCABADO GÓMEZ

JAVIER MUÑOZ ARRIOLA (06-05-08)

Se trata de la calle más extensa de todo Castro. Prácticamente cruza toda la ciudad en paralelo a la antigua carretera nacional 634. De río a río, desde Urdiales a Brazomar, se inicia esta calle en la zona de la desembocadura del arroyo de El Aranzal y finaliza, ya en la otra punta de la ciudad, cerca del río Brazomar en su encuentro con la rotonda de la fábrica de Lolín. Esta calle, creada sobre el antiguo trazado del ferrocarril (de hecho muchos continuábamos denominando al camino usado tras la desaparición del tren como “la vía”), podría haber sido la gran artería de comunicación de Castro, pero desgraciadamente no se le dio la anchura necesaria para dos carriles en ambos sentidos. El hecho es que, cuando en el último cuarto del pasado siglo XX se urbanizó toda la zona, la calle recibió el nombre del gran arquitecto castreño Leonardo Rucabado. Una vez más, para traer la semblanza biográfica sobre los personajes de la calles de Castro, hacemos uso del trabajo realizado por el director de La Ilustración de Castro, Luciano Prada Iturbe, en su estudio de la calles castreñas. En este caso, en la edición de La Ilustración de septiembre de 2004, Prada Iturbe transmitía la siguiente reseña biográfica del personaje: “Sin duda el arquitecto e ingeniero industrial que da nombre a la calle que nos ocupa es uno de los personajes más importantes de la historia de nuestra Ciudad. Vivió pocos años pero su impronta es latente en numerosos edificios de Castro, de Cantabria y sobre todo de Bilbao, donde desarrolló gran parte de su vida profesional. Nació en Castro Urdiales el día 25 de febrero de 1875, en el seno de una familia acomodada pues su padre Bernabé Rucabado había estado en América y a su regreso montó industrias de la madera y del hierro para la construcción en Castro Urdiales de donde era su madre Avelina Gómez. Los primeros estudios los realizó en el Instituto Manzanedo de Santoña y posteriormente en el Instituto Cardenal Cisneros, haciendo el bachiller en el Instituto de Bilbao, titulándose el 27 de junio de 1891. Fue a Barcelona para estudiar la carrera de arquitecto. Finalizados estos estudios se establece en Bilbao en 1900 y acude a la Escuela de Ingenieros Industriales donde el día 4 de febrero de 1905 obtiene el título de Ingeniero y de cuya escuela sería profesor hasta su fallecimiento. Se casó en Castro Urdiales con Enma del Sel Carranza, que pertenecía a dos de las familias preponderantes de nuestro pueblo en ese tiempo. Fijaron su residencia en Bilbao y tuvieron dos hijos, Leonardo y César. ... Parece que su residencia oficial era en Castro Urdiales, Plaza del Ayuntamiento en el primer piso del número 19, precisamente debajo de donde continua viviendo su hijo Cesar y su familia. ....”. “Los primeros años trabajó en Bilbao, junto a Severino Achúcarro, el gran arquitecto vasco y parece ser que Rucabado participó en la casa de doña Isidra del Cerro, en los Jardines (Castro). En ese tiempo construyó numerosas casas en el barrio de Indauchu y participó en otras muchas obras que aún perduran en Vizcaya, entre ellos la Iglesia del Carmen, en Bilbao”. “... era el renacimiento de Castro donde se construían numerosos chalés para familias burguesas de Vizcaya y de indianos que regresaban ricos a su pueblo natal y el joven Rucabado compartió su trabajo en Bilbao, con el de Castro, que más tarde se extendería a toda la provincia de Santander, estudiando profundamente los estilos tradicionales de la Montaña, alcanzado un rotundo éxito, por lo que Leonardo Rucabado  está considerado como uno de los arquitectos determinantes de la Arquitectura de Cantabria en el siglo XX...”. “...Entre 1911 y 1917 Rucabado desarrolla enorme actividad profesional y social en Bilbao, alguna en Madrid y sobre todo en Santander donde proyecta numerosos chalés la Biblioteca Menéndez Pelayo, etc. Recibiendo premios y títulos, entre otros el de Académico de Bellas Artes de San Fernando y varias medallas de oro”. “... Aquejado por la tristemente célebre gripe de 1918, falleció en Castro Urdiales el 11 de noviembre, tenía 43 años.” 

Importantísima obra de Rucabado en Castro, además de la casona-chalet de Sotileza en la Avenida de Ocharan Mazas junto a la Playa, era el desaparecido y añorado palacete de Monte Olivete. En el recuerdo, como tantas grandes obras arquitectónicas castreñas derribadas gracias a la ignorancia y a la dejadez de los poderes públicos locales, Monte Olivete era un hermoso trabajo de arquitectura y una gran obra de arte, que fue derribada en los albores de la democracia por los herederos del propietario y el consentimiento del Ayuntamiento de entonces. Como si quisiesen corregir y compensar tanta torpeza e incultura, los Ayuntamientos castreños posteriores concedieron certeramente el nombre de Leonardo Rucabado a la calle más larga de la ciudad.


EN RIOMAR JUEGAN... CON CASTRO

JAVIER MUÑOZ ARRIOLA (28-04-08)

Parece que se dieron mucha prisa en medio acabar, de cara a las pasadas elecciones generales, el nuevo estadio municipal de Riomar. Desde entonces no se ha hecho nada más. Como bien ha traído Castrodigital, desde la sección de foto-denuncia de Castro soy, el nuevo estadio municipal de Riomar parece estar abandonado. El césped del campo de fútbol está sin cuidar y ya aparecen hierbajos y otras malas hierbas, que habrá que erradicar en un futuro, por no haberlo mantenido en buen estado desde el principio. En las paredes exteriores del nuevo estadio ya han aparecido también pintadas del tipo ese que anda garabateando todo Castro, dando un aspecto cutre y guarro a nuestra bella ciudad. Desde aquí (y dada la ineficacia de nuestro Ayuntamiento en este tema de las pintadas) invitamos al autor a que haga los garabatos exclusivamente en las paredes de su casa o de su pueblo (si es que no es de aquí), porque poco parece amar a Castro si se dedica a enguarrarlo de esta forma. Y volviendo con Riomar y su estado de abandono, el asunto es que el nuevo estadio tampoco lo pueden utilizar los deportistas y los ciudadanos castreños. Por contra, sí hemos podido comprobar que han sido utilizadas las pistas de atletismo por gente patinando. ¡Increíble!, pero hasta ahí llega la incultura y el descaro del personal. Una infraestructura deportiva, como son las tan demandadas y caras pistas de atletismo, esta siendo ya deteriorada antes de ser inaugurada.

En fin, una vez más, reclamamos la terminación del nuevo estadio de Riomar de acorde al proyecto original que nos presentó el anterior Gobierno Regional de Martínez Sieso hace ya cinco años. Lo volvemos a recordar para los olvidadizos: campo de fútbol, pistas de atletismo reglamentarias, tribunas, vestuarios, oficinas de clubes, gimnasio, y pista cubierta de calentamiento. En Santander, Torrelavega, Laredo, Santoña, Cabezón, etc., etc., etc. En todas esas poblaciones y en distintos años, el Gobierno Regional de los cántabros ha financiado con nuestros impuestos la rápida construcción de sus estadios de fútbol y/o pistas de atletismo. ¿Por qué, por el contrario, se somete a este castigo a Castro?, ¿acaso no pagamos también los ciudadanos castreños impuestos como el que más?.